29 de septiembre de 2011

Terca




foto reformada de internet




Tengo tu perfume impregnado en la piel, tus zapatos nuevos bajo mi cama, tu cartera tirada en el piso y como prueba de tu presencia en mi casa hay un olor a tostadas recién hechas.
¡Pero mira que eres terca! Recuerdo haberte echado de mi vida justo anoche, cuando arranqué tus labios ardientes de los míos, cuando no te dejé subir a mi departamento porque me entregaría de nuevo a la pasión, cuando con una caricia eterna me despedí de tu vida para siempre, y todo por el solo hecho de que me hiciste daño, mucho daño, me hiciste sufrir.
Te dije adiós anoche, cuando renuncié al placer de tenerte en mis brazos haciéndote sentir todo mi sexo en cada rincón de tu cuerpo, como de costumbre, cuando renuncié a escucharte gritar de pasión en la oscuridad de la noche, cuando me dispuse a no volver a recorrer toda la extensión de tu desnudez…
Durante días quise olvidar la suavidad de tu pelo, la fogosidad de tu vientre, el movimiento intermitente de tu corazón, dando latidos eróticos en mi pecho.
¡Mujer terca! Nunca obtienes un “no” por respuesta, y la verdad es que no se cómo lo haces; no se qué es lo que hiciste conmigo anoche. Tan solo recuerdo que después de aquella caricia caí dormido, no recuerdo más…  
Ahora te apareces por la cocina como si nada hubiese pasado, pensando quizás que aquello fue una pelea más. Pero no… te quiero fuera (de nuevo). No me traigas esas tostadas con miel que tanto me gustan, ni este desayuno en la cama, no. Te odio. No vuelvas a mirarme así, con esa cara de niña enamorada porque sabes que me haces olvidar del mundo. No me susurres esas palabras mágicas que son mi droga matutina. Te odio, te amo. No vuelvas nunca, digo, no te vayas nunca, te necesito.


TE NECESITO




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10 comentarios:

Mony dijo...

Diego, me encantó (como todas tus entradas)hay personas tercas que se niegan a irse de tu vida, aunque las echemos fuera una y otra vez, o quizás los tercos somos un poco nosotros que no paramos de abrirles las puertas. Las lineas finales fueron las que más me llegaron.
Un abrazo.

Marinel dijo...

Tras una noche fogosa,unas tostadas con miel para seguir endulzando el dulzor que esa mujer terca a la que amas y necesitas,te hizo sentir.
Muy bonito.
Un beso.

Luján Fraix dijo...

ES TRISTE ESA SITUACION DE ODIO Y AMOR. HAY ALGO QUE NO VA PERO TAMBIÉN EXISTE UN SENTIMIENTO QUE TE TIENE PRESO.

BELLO TEXTO, MUY REALISTA.

BESITOS

Luna dijo...

Es que sabemos convecer, hasta con un par de tostadas con miel...

Un saludo grandote, Diego. Que tengas lindo domingo.

iglesiasoviedo dijo...

Esto de los amores y las mujeres no es nada sencillos, en el arte del amor las mujeres simpre dominan por lo menos en mi caso y suele ser una guerra que siempre pierdo.
Un abrazo.

Diego dijo...

Gracias a todos por estar presentes ahora.
Agredezco sinceramente sus palabras.
Mony, yo también me contradigo mucho...
Marinel, concluyo que ustedes lo pueden todo
Luján, amor y odio
Luna, con algo tan sencillo me pueden
Jose Manuel, coincidimos

Lapislazuli dijo...

Que belleza de relato, la crisis entre amor y odio... pero esas tostadas!!! Un abrazo

Diego dijo...

Lapislazuli, qué gran gustazo verte por aquí, ya me he dado una vuelta por tu blog. Gracias por tus palabras, ya ves, el amor es mas fuerte!

Flor de la edad dijo...

Me encantaron tus palabras, me gusto tu sencillez, la forma en que expresas tus sentimientos.
Si no te importa te adjunto a mi blog de lo mucho que me gusto el tuyo.

Maria del Mar, desde Cuba

Diego dijo...

Gracias flor!!!!