25 de marzo de 2014

Un encuentro...

(Muchos me preguntan por qué a veces estoy serio… y no lo se)

               El niño de diez años me miró y no supo qué decirme. Era yo el intruso que lo miraba emocionado casi hasta las lágrimas mientras me repetía: “no puedo creerlo, ¡soy yo!”. Así que tomó (tomé) sus juguetes queriendo irse lo más rápido posible de ese lugar, pero cuando me miró supo todo, era él mismo, es decir, yo!
              Mirarse convertido en un adulto lo hizo crecer de golpe, se asustó, nos asustamos, yo de verme en el pasado, pero él aún mas por verse en el futuro, por verse transformado en un adulto serio.
Tomó un atajo, un salto al futuro dejando su presente olvidado. Debió sentirse superado (así lo recuerdo hoy). Quizás por eso siento que mi vida (desde ese momento) ha pasado en un abrir y cerrar de ojos.
              Lo que no me queda claro es quién era el intruso, si él o yo. Creo que no tengo noción del tiempo. Ni siquiera se cuando pasó esto, si fue en mi niñez o en mi adultez, lo cierto es que hubo algo ese día, algo que me hizo crecer de golpe.



Safe Creative #1011297963892







--