17 de mayo de 2010

Café

Al que quiera sumarse será bienvenido, hay más café...


El café nunca fue para mí... Quizás sea por esa tonta creencia (que hoy dejo atrás) de que un café invita a más... por ejemplo, un tipo invita un café a una mujer pero en realidad le invita, entre líneas, a otra cosa que va más allá de ese simple café. Una cosa lleva a la otra... charla va, charla viene y cuando te das cuenta el café se transformó en una excusa... te doy consejos, escucho consejos… en realidad, las confesiones se convierten en fuego que quema, un roce accidental y estamos un paso más allá...
Ahora quiero confesarte que esa es una excusa no válida para mí.
Han tratado de hacerme ver que eso no siempre es como yo pienso de los demás, pero no he conseguido saber de un hombre que no tenga la simple intención de “solo un café”, já… una mujer ajena con el pocillo de café entre sus manos lo deja al hombre librado a su imaginación, la mirada de ella puede ser confundida y la deposita en ese pequeño espacio que queda entre la excitación y la picardía. Éste es un enigma que el hombre tiende a resolver por un solo camino… ya saben cuál… Pero repito: eso no sirve para mí. Es que estoy en el otro lado… indignado quizás, no se.
Ahora bien, mi invitación será inofensiva, por eso lo hago así, es decir, no cara a cara, para evitar malas interpretaciones…
Para empezar puedo imaginarme que tengo dos tazas de café y enfrente estás vos… mira, te cuento que nunca invité un café en mi vida… es verdad, y déjame confesarte que siento intriga por este encuentro… pregunta: ¿cuántos cafés pasaron por tus manos?
¿cuál es el sueño de tu vida?...
Mira… te dejo cientos de palabras escritas en una servilleta para cuando quieras un consejo las leas, o las uses para invitarme un café virtual, quién sabe… las palabras se acomodan solas, ya verás…
Mi reloj dice que es la una y cuarenta de la mañana y sigo despierto...


comenta esta nota y estaremos tomando un café...