22 de septiembre de 2010

Solo por hoy

Este es el momento justo


en el que la tristeza no me deja escribir,

pero escribo…

escribo porque no quiero gritar,

no quiero llenar el silencio ajeno

con mis nostalgias enfurecidas…



Hoy extraño las risas, los cantos,

las luchas por ser libre, por vivir…

extraño las noches sin sueños

y los sueños sin noches para vivirlos…

extraño la infancia,

el amor infantil de unos ojos buenos,

la inocencia de saber

que el mundo es de los niños…

y sentirme niño también…



Tengo versos reprimidos

y días tristes que cuesta contarlos,

tengo penas que mueren a diario

pero renacen al amanecer…



Tengo fantasías por conocer

y silencios que escriben mis noches,

tengo arena en estos dedos

y lágrimas sin confesiones

 

(Momentos sin rimas)
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11 de septiembre de 2010

En un bar...

Entré a ese bar… bien sabes que nunca lo hago, pero estaba lloviendo afuera…

El mozo se acercó y me preguntó que me iba a servir… lo único que se me vino a la cabeza es “un cortado”…

Le pedí el diario y pude leerlo sin remordimientos, porque se que no te gusta verme leerlo, ¡qué locura!. De repente escuché la charla de la mesa de al lado, era una mujer que le reprochaba a un hombre su aventura con esa innombrable…

-“me dijiste que no era nadie, pero yo te ví…” le decía…

El hombre no pronunció palabra alguna. Acto seguido ella le tiró el café caliente en su cara y salió llorando del bar… el hombre se paró, pidió la cuenta y se fue. Tenía los ojos rojos, no se si era por el café o por el llanto que se esforzaba en demorar…

Y te pensaba…

Seguí leyendo el diario y escuché que en otra mesa una mujer le contaba a otra la historia de su encuentro más esperado, escuché las palabras de ese hombre en la voz de aquella agraciada mujer…

Y te pensaba…

Luego el mozo llegó (al fin) con mi café…

Y miré para la ventana esperando vivir el momento que siempre me imaginé… el de un hombre triste mirando cómo se deslizan las gotas de lluvia por la ventana del bar…

Y te pensaba…

...

Los puntos suspensivos que me dejas cuando te vas son muy extraños...
Ya me había dado cuenta de que haces muy bien tu papel de mujer, te creo todo cuando estás enfrente, pero luego caigo en razones... y ya es tarde... Igual me doy cuenta que te necesito de cualquier modo.
Éste es el verdadero yo, el que te necesita... el que se siente triste cuando el día está gris, el que alguna vez desconfió de su sombra y luego se arrepintió...
Soy el que cuando te mira siente que vuelve a mirarte por primera vez... soy el que escribe y lleva grabado tu rostro en la mente por todos lo largos e insípidos segundos que nos separan, soy el que te odia a veces y nunca dejará de amarte...
soy complicado, sí... y eso no es solo patrimonio de las mujeres...