8 de marzo de 2010

A Cristo crucificado

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido:
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No tienes que me dar porque te quiera;
pues aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera


Anónimo

3 comentarios:

Jorge Encinas Martínez dijo...

Buen soneto, lleno de fe, de sentimiento y de amor.
Un saludo

Diego dijo...

Sí, el soneto es muy bonito, de autor anónimo, me gustó mucho. Gracias por leer!!!!

francisco Novo Alaminos dijo...

GRACIAS POR LEERME .Yo te te encontré....

ASOMBRO casi TOTAL leyéndote: Yo soy viejo, enfermo ,solitario, perdiendso la memoria a chorros....

Autora: Madre Isabel de Jesús
1571 (se crre)