25 de marzo de 2014

Un encuentro...

(Muchos me preguntan por qué a veces estoy serio… y no lo se)

               El niño de diez años me miró y no supo qué decirme. Era yo el intruso que lo miraba emocionado casi hasta las lágrimas mientras me repetía: “no puedo creerlo, ¡soy yo!”. Así que tomó (tomé) sus juguetes queriendo irse lo más rápido posible de ese lugar, pero cuando me miró supo todo, era él mismo, es decir, yo!
              Mirarse convertido en un adulto lo hizo crecer de golpe, se asustó, nos asustamos, yo de verme en el pasado, pero él aún mas por verse en el futuro, por verse transformado en un adulto serio.
Tomó un atajo, un salto al futuro dejando su presente olvidado. Debió sentirse superado (así lo recuerdo hoy). Quizás por eso siento que mi vida (desde ese momento) ha pasado en un abrir y cerrar de ojos.
              Lo que no me queda claro es quién era el intruso, si él o yo. Creo que no tengo noción del tiempo. Ni siquiera se cuando pasó esto, si fue en mi niñez o en mi adultez, lo cierto es que hubo algo ese día, algo que me hizo crecer de golpe.



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7 comentarios:

* Eleanor Dalí ! * dijo...

Magnífico relato entre el pasado y el futuro !
Yo diría que te quedes en el presente =)
Me encantó !

Un beso o 2 !

Luna dijo...

Me quedé pensando en mi propio yo-niña-adulta.

Muy lindo Diego. Qué bueno que estás más seguido.
Tenés mucho para dar.
Saludos.

Diego dijo...

El presente es un regalo que no solemos apreciar por la turbulencia de la vida misma. Hay situaciones que te marcan desde niño y es difícil borrar.
Gracias Eleanor y Luna por comentar, Saludos enormes!

Jorge Encinas Martínez dijo...

Muy buen cuento, para pensar y para sentir mucho. Creo que más de una vez hemos sentido todos algo parecido. Al menos yo.
Un saludo

Diego dijo...

Un cuento mezcla de realidad con ficción, traido de sueños y de realidades. Si vos lo sentiste alguna vez entonces entiendes su mensaje...
Saludos para vos también.

acróbata dijo...

Pienso que por suerte o por desgracia somos muchos los que tenemos un día en nuestra niñez que nos cambia totalmente el horizonte, nos descubre un mundo mucho más amplio que el que solo ven los ojos de un niño....El mío también fue a los diez años.....

Un abrazo Diego.

Diego dijo...

Acróbata, tuve una situación difícil de comprender a esa edad y me hizo crecer de golpe.
Gracias por pasarte. Diego.