8 de marzo de 2010

Dulce Jesús bueno

Véante mis ojos,
dulce Jesús bueno;
véante mis ojos,
muérame yo luego.


Vea quién quisiere
rosas y jazmines,
que si yo te viere
veré mil jardines.
Flor de serafines,
Jesús Nazareno,
véante mis ojos,
muérame yo luego.


No quiero contento,
mi Jesús ausente,
que todo es tormento
a quien esto siente;
sólo me sustente
tu amor y deseo.
Véante mis ojos,
dulce Jesús bueno;
véante mis ojos,
muérame yo luego.


Santa Teresa de Jesús

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